Nuestro satélite natural
La Luna es el único satélite natural de la Tierra y el quinto más grande del Sistema Solar. Su superficie está marcada por vastos mares de lava solidificada, cráteres de impacto y montañas que se formaron hace miles de millones de años. La Luna carece de atmósfera significativa, lo que permite que sus características se conserven prácticamente inalteradas a lo largo del tiempo. Su influencia gravitacional sobre la Tierra genera las mareas oceánicas y ha sido fundamental para estabilizar la inclinación axial de nuestro planeta. Las fases lunares, causadas por su posición relativa respecto al Sol y la Tierra, han servido como calendario natural para las civilizaciones humanas durante milenios. Su cara oculta, siempre alejada de nosotros debido al acoplamiento de marea, fue un misterio hasta las primeras misiones espaciales.